Archivado en: ESPIRITUAL
En los años 70 las ciudades de francia se vieron invadidas por procesionesfestejando los colores. cientos de personas vestidas de amarillo atravesaban la ciudad en un massive happening (ahora Tunick lo hace con gente desnuda). Las celebraciones callejeras del arte son eventos catárticos en que sale a flote todo el poder alusinatorio del ser humano. Se erizan los pelos al presenciar las cofradías humanas organizadas en un afán y un deleite estético que genera cambios en el siquismo de espectadores y actores (obra en sí).
Y las calles, nuestro medio ambiente de concreto es asaltado por los anhelos estéticos de cientos de personas que le regalan a la comunidad la experiencia de vivir una jornada para celebrar el arte, para celebrarnos y para “hablar” en nuevas dimensiones semánticas.
PD: tirar fuego también puede ser bello, pero tienes tanta rabia, tanta angustia con la situación, que la molotov es una extensión de tu desesperación.
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