egoten

xviii cansados

Posted in ACCIDENTE by egoten on mayo 6, 2010

Hace media hora que no pasa la micro que me lleva a la casa y no voy a elegir el metro. El metro es una serpiente y sus muchos pasajeros se convierten en veneno, en veneno del veneno. Estoy con los cansados en el paradero, cansados de terno, cansados de hiphoperos, cansados de dueñas de casa en trámites médicos, cansados obreros y cansados informáticos. Hay tantos cansados a esta hora y justo en esta esquina. Es como si hubiese una convención de cansados, como si el cansancio se hubiese transformado en moda. Estoy al frente de la procesión de la maldita manada metálica, de ojos luminosos, con piernas de caucho y alientos negros. Nadie celebra su paso, ni porque son muchos, ni porque son un invento humano digno de aplauso. Nadie celebra nada en verdad, nadie aplaude ni al señor que atraviesa entre tanta carrocería. Pienso en las morfologías de las marchas, en los recibimientos de nuevos presidentes, papas, héroes y marionetas gigantes. Pero aquí faltan varias vallas papales o una cuerda larga, medios de comunicación y lo más importante: gente que no esté cansada, es decir gente con un superavit energético que sea dispuesto voluntariamente para aplaudir, gritar, saltar. Los cansados no pueden celebrar ni siquiera a otros cansados que ya retornan a su hogar para descansar primero que ellos. Se me pasan 3 micros pensando en todo esto. Tomo al fin una 201. Se hace un tumulto de cansados porque no tienen ni energía para levantar el brazo con la BIP tarjeta. Avanzo por el pasillo sorteando coches de guaguas y llego al fin a conquistar un espacio para reposar la espalda, como si la espalda no fuera mía la dejo caer con cuidado. Mientras la micro se mueve leo la historia de un profesor cansado con ideas pedagógicas novedosas, él cree que la historia se debe enseñar desde la actualidad hacia el pasado y no al revés. Sus alumnos están cansados como para pensar en ello. Esos son otros cansados, los alumnos que no estudian porque están cansados, se sientan en el suelo porque están cansados y si son hiperquinéticos a alguien cansarán de seguro. Te cuento, he escrito ésto  y ya han pasado 3 canciones del Hot Rats y ya me siento medio cansado y pienso en ti lector que también estás cansado o pronto lo estarás. El cansancio es  a veces poderoso, acorta las sonrisas, detiene los pasos y nubla la mirada. Una vez estaba tan cansado que mi cuerpo se desplomó en la cama pero mi alma quedó flotando. La micro, volvamos a ella, ya se han subido varios cansados pero hay uno que destaca entre ellos, lleva un bolso con un altoparlante y una batería de auto, además tiene colgando un micrófono al cuello. Con qué me sorprenderá, una ranchera o un bolero sería bueno pensando que murió Lucho Barrios. Comienza hablando y su voz surge del bolso azul marino con un efecto reverb que le da un toque evangelicoeclesiastico. No se entiende mucho lo que dice porque está cansado pero a pesar de ello saca una armónica del bolso. Empieza a soplar y ya se escucha mal, se detiene de cansado, toma aire y sopla de nuevo. Cuántas exhaladas expulsó hasta este momento. Va de nuevo, cansado pero con más fuerza que al principio y entona una extraña melodía. La conozco, seguro que la conozco, pero mi velocidad para revisar archivos musicales mentales es igual a 2,7 minutos. Ahí está, no sólo es lo lento de mi rapidez mental, el “músico cansado” además de cansado no se sabe la canción, ni siquiera sabe tocar armónica, la intención es interpretar Yellow Submarine de los Beatles, submarino hundiéndose en un casi oscuro mar por Nataniel Cox a la altura del 1100, dejando una estela amarilla, va cayendo al fondo muy lentamente. Con el vaivén de la micro, el bolso del “músico cansado” se mese lento como nieta en columpio dominguero empujado por abuelo. Es este movimiento el causante de acoples cetáceos que a momentos surgen como una segunda voz a su interpretación, lo que desde luego me agradó tremendamente, me sentí en un show único e irrepetible, algo así como un Sonic Youth criollo. La micro frena suavemente, nosotros los cansados nos agarramos de algún pasamanos, pero el de la armónica no, tiene sus dos manos cansadas sosteniéndola y el bolso azul colgando. Él no tiene la suficiente energía para equilibrarse y seguir tocando. Opta por dar continuidad a la canción, entonces la inercia lo tomó con fuerza y lo depositó después de tres pasitos estúpidos encima de una señora cansada que ante la ausencia de energía se transformó en un cojín muerto. El submarino amarillo ha tocado fondo y mi ojo ve al “músico cansado” y su nuevo cojín como unas diagonales desafiando la gravedad. Absurdo y alquímico show que exprime carcajadas de excansados  pasajeros. Y el concierto prosigue con Piano Man, los cetáceos y el cojín que ahora se ha cambiado de lado. Cuando nuestro músico cansado termina, pide una moneda sin aludir a una familia hambrienta ni a la cesantía. Se sabe grandioso y cansado. Se movió lento por el pasillo de la micro recolectando las monedas. Cansado decía “ya voy” y en reverb se perdió a lo lejos, allá al principio de la micro de donde surgían nuevos cansados. Ya cerrando, se termina el día, algunos descansan otros siguen sin descansar, lo cierto es que algún día alcanzaremos el “descanso eterno”.

3 comentarios

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  1. MARCO MONTALVA said, on junio 30, 2010 at 11:53 pm

    Me conecté con tu relato, con el momento, con sus tiempos , con esos rostros, cada una de esas vidas “en transito”…
    Bien Alvaro! pasaba por aca para saber que ha sido de tu vida y me encontré con tu Gran relato urbano. Me imaginé viéndolo en un corto.

  2. Cristina Romero said, on julio 20, 2010 at 2:01 am

    Acabo de descubrir tu sitio y esta bastante interesante. Empece por leer un rollo sobre el 11:11 y esa serie de dígitos repetidos, pero al final termine en este relato. Personalmente creo que esta muy bueno. Primero, por la super descripcion que hiciste sobre un tipico regreso a casa, o sea un cansado regreso a casa. Segundo, se me hace muy jocoso, ya que te enfocaste re bien en el pobre individuo de la armonica. El punto es que me parece muy entretenido este espacio a parte de lo cultural que aporta. Mientras seguire revisando más…Hasta luegoo!!

  3. JESS said, on agosto 26, 2010 at 2:30 pm

    descanso es el unico lugar donde los veo.


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